Wednesday, October 20, 2010

FRENTE A MARIO VARGAS LLOSA


Por José Martínez Fernández

Un día de 1969 tuve la ocasión de ver en persona a Mario Vargas Llosa, allá en la Sede Velásquez de la Universidad de Chile, en Arica. El Aula Magna estaba llena de público.
Entre los que yo conocía habían varios profesores universitarios de Literatura de la misma Universidad: Enrique Margery, Eloy Cortínez y Óscar Hahn, entonces un poeta poco conocido y que está, casi seguro, a dos años de coronarse con el Premio Nacional de Literatura.
A mí me había enviado el director del diario LA CONCORDIA, Raúl Garrido García, quien admiraba profundamente al novelista.
En ese mar de público saludé a mis conocidos, entre ellos a Hahn.
Luego Hahn fue acosado por Cortínez, quien le decía que tenía que estar en el escenario principal junto a Vargas Llosa, pero el poeta no deseaba...incluso se puso rojo ante tanta rogativa. Al final, cedió.
En esa mesa de grandes hombres destacaba el ya consagrado Vargas Llosa y el prometedor Óscar Hahn.
Vargas Llosa fue el centro de todas las miradas y sus palabras fueron escuchadas con una actitud silenciosa que señalaba cuánto interés despertaba el autor de LA CIUDAD Y LOS PERROS.
Habló de los problemas sociales y de Latinoamérica. También de sus vivencias como escritor, como espectador de una sociedad dolorosa y echó a andar un poco su ironía frente a algunos hechos.
Cuando el director de LA CONCORDIA me pidió que le contara qué había sucedido le conté algo de aquello. Al día siguiente el título principal del diario llevaba una frase de Vargas Llosa.
Hoy, a 41 años de ese hecho, tengo una sensación sublime al recordar al novelista hacedor de una narrativa histórica, testimonial, irónica, alegre...
Yo leí, posteriormente, varios libros del gran arequipeño...En 1971 o 1972 los comenté en el diario señalado.
Si hay un novelista grande vivo en la lengua española Mario Vargas Llosa lo es.
Sus novelas nos han marcado tanto como las de García Márquez, Alejo Carpentier, Ernesto Sábato, Roberto Bolaño...Hombres que cuentan las vivencias -dolores y alegrías- de otros hombres, los hombres corrientes; que, sin embargo, dejan de serlo cuando los novelistas mayores los hacen personajes de sus textos.
El Premio Nobel a Vargas Llosa es lo más justo que pudo haber hecho la Academia Sueca. Ya estaba bueno de tramitaciones.
En 2007, días antes que se otorgara el Nobel de ese año, escribí una crónica publicada en varios medios que titulé VARGAS LLOSA MERECE EL NOBEL...No se le otorgó. Fue una injusticia.
El gran novelista peruano merecía ese galardón desde hacía muchos años.
Alumno aventajado de Flaubert, el grande narrador del siglo XIX; y de dos maestros del siglo XX: Faulkner y Dos Passos, en estos últimos, también reconoce influencia García Márquez.
LA CIUDAD Y LOS PERROS, CONVERSACIÓN EN LA CATEDRAL, ELOGIO DE LA MADRASTRA, LA FIESTA DEL CHIVO y muchas obras suyas nos cuentan la epopeya de la Latinoamérica tocada por la espuma oscura de las dictaduras, de la injusticia, y también de la realidad viva de las diferentes existencias humanas...
Es un MAESTRO y qué MAESTRO.
Como alguien dijo tras este Nobel...No ganó VARGAS LLOSA, el Nobel ganó con VARGAS LLOSA.
En el fondo de sus tumbas han de aplaudir Vallejo, Neruda, la tierna Mistral y todos aquellos líderes de la palabra bella en lengua española del siglo concluido hace una década.
El Perú ha de estar de fiesta.
Mario Vargas Llosa es un genio y el Nobel un producto añadido a ese genio.

Sunday, October 10, 2010

OSCAR HAHN, ARICA Y MARIO VARGAS LLOSA


Óscar Hahn en El Mercurio (domingo 10 de octubre)

Los hechos ocurrieron en 1969. Yo había viajado a Tacna desde Arica, acompañando a Enrique Lihn, que debía tomar un vuelo a Arequipa. Estábamos esperando que llamaran para embarcar, cuando vemos con estupor que aparecen Jorge Edwards y Mario Vargas Llosa, acompañados de sus respectivas esposas. Acababan de llegar de Arequipa en el mismo avión que debía abordar Enrique Lihn. Jorge se alejó con unos amigos, Enrique desapareció en la sala de embarque, y yo quedé ahí solo con Vargas Llosa, que era asediado por una legión de periodistas y fotógrafos. Pero él siguió conversando conmigo, como si nada. Estimulado por su buena onda, me atreví a invitarlo a la Sede Arica de la Universidad de Chile, a dar una conferencia. Le dije que podríamos alojarlo en un muy buen hotel, pero que no teníamos ni un centavo para honorarios. Repuso que estaba bien, pero que ponía una sola condición: que lo llevara a conocer el Morro de Arica. Contó que un antepasado de Patricia, su esposa, había combatido en ese lugar y que para ellos sería muy emocionante visitarlo.

Al día siguiente partimos hacia Arica. Él iba en el auto sentado al lado mío. En esos años había publicado sólo dos novelas: "La ciudad y los perros" y "La casa verde", pero ya era el benjamín del boom . Le pregunté si estaba trabajando en otra novela. Me dijo que se dedicaba a reunir información sobre un curioso plan del Ejército peruano para llevar grupos de prostitutas llamadas "visitadoras" a una guarnición de la Amazonia. Confesó que tenía problemas con el título del futuro libro. "Una posibilidad -dijo- sería ponerle el nombre del protagonista". A esas alturas yo ya había tomado confianza, así que me animé a decirle: quizás podría ser simplemente "Las visitadoras". "Bueno", dijo él, lo que está claro es que la palabra "visitadoras" tiene que aparecer en el título". Recuerdo también que en un café de Arica hablamos de Borges y que en un momento se puso a recitar de memoria los primeros párrafos del cuento "Los teólogos". Cosa que me pareció sorprendente, porque el tipo de narrativa que escribe Vargas Llosa tiene poco o nada que ver con lo que hace Borges, pero demuestra que es capaz de admirar propuestas completamente distintas a las suyas.

Desde esos lejanos días de 1969 me he reunido con él varias veces, en Estados Unidos, Perú y España. La más reciente fue a fines del año pasado. Jorge Edwards, viejo amigo de Vargas Llosa, se encontraba de paso en Madrid y me llamó al hotel para decirme que Mario nos esperaba en su casa. De esa conversación lo que mejor recuerdo es un diálogo muy enriquecedor sobre Víctor Hugo. Vargas Llosa, además de notable narrador, es un ensayista literario de primera categoría. Acababa de publicar un estudio sobre "Los miserables". Salimos de la casa de Vargas Llosa a la noche madrileña. "Gran escritor y gran persona", dijo Jorge Edwards, mientras caminábamos. "Así es -dije yo-. Ojalá que algún día le den el Premio Nobel".

Thursday, October 07, 2010

MARIO VARGAS LLOSA OBTIENE EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2010


FRANKFURT.- La noticia del Premio Nobel de Literatura obtenido esta mañana por el escritor peruano Mario Vargas Llosa fue reibida con alegría prácticamente unánime en la Feria del Libro de Frankfurt, considerada la más importante en su categoría, y donde hoy se reúne la mayor parte del mundo literario universal.

Por un lado, la alegría obvia de sus editores en Alfaguara fue reconocida por la directora de la editorial, Pilar Reyes, quien reconoció que no esperaban el galardón para este año, aunque subrayó que es plenamente merecido. "Es el intelectual más importante del español. No lo esperábamos aunque se lo merecía desde hace mucho tiempo", afirmó.

Las primeras ediciones de los libros de Vargas Llosa solían tener una tirada de entre 300.000 y 400.000 ejemplares, pero la editora cree que la cifra subirá con la noticia del Nobel, y recordó que su nueva novela, "El sueño del celta", tiene fecha de publicación el próximo 3 de noviembre.

Así mismo en Suhrkamp, la editorial alemana de las obra de Vargas Llosa, saltaron de satisfacción al conocer la noticia: "Estamos sumidos en una gran alegría", fue la reacción de Ulla Unseld-Berkéwicz, su directora. "Es una decisión fantástica. Es un escritor comprometido, político, que rescata la memoria, que busca un mundo nuevo".

Rosi Bedoya, secretaria personal de Mario Vargas Llosa, dijo sentirse "realmente muy emocionada" al conocer la noticia de que su jefe es el galardonado de este año.

También la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, expresó su alegría refiriéndose al autor como un "trabajador incansable" que ha ofrecido "una obra maestra tras otra, tanto en el campo de la novela como del ensayo, el teatro o el periodismo".

El director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, también mostró su satisfacción, y aseguró que la concesión del premio al escritor peruano es "motivo de gran alegría y honor" para el organismo, y algo que sus miembros esperaban "ansiosamente" desde hace años.

Entre los escritores presentes en el encuentro literario, los argentinos Claudia Piñeiro y Sergio Olguín, también mostraron su satisfacción. La primera mencionó a Vargas Llora como uno de sus escritores favoritos, mientras que Olguín calificó el Nobel para el peruano como "la reparación de una injusticia".

"Es el escritor de lengua española que más se lo merece. Es la reparación de una injusticia porque se lo debieron dar hace mucho tiempo", agregó.

También Javier Marías consideró que el de Vargas Llosa es "uno de esos premios que nadie o casi nadie va a discutir. Me he alegrado muchísimo, así como hay algunos Nobel a veces un poco enigmáticos, por decirlo de manera suave, en este caso es un premio completamente diáfano, plenamente justificado, y me ha dado una gran alegría".

Pero en medio de la alegría generalizada, hubo algunos que no quedaron muy contentos con la elección de la Academia Sueca. Entre ellos se encuentra el novelista y ensayista argentino Alan Pauls, quien comentó que "es un premio que me deja completamente indiferente".

Pauls consideró que el Nobel "premia una personalidad literaria más que una obra" y recordó que "muchos que lo merecían no lo recibieron, y muchos que lo recibieron no lo merecían". El autor de "Wasabi" y "El factor Borges" admitió además que Vargas Llosa no lo ha conmovido especialmente, aunque "como escritor tiene algunas novelas buenas".