Sunday, October 10, 2010

OSCAR HAHN, ARICA Y MARIO VARGAS LLOSA


Óscar Hahn en El Mercurio (domingo 10 de octubre)

Los hechos ocurrieron en 1969. Yo había viajado a Tacna desde Arica, acompañando a Enrique Lihn, que debía tomar un vuelo a Arequipa. Estábamos esperando que llamaran para embarcar, cuando vemos con estupor que aparecen Jorge Edwards y Mario Vargas Llosa, acompañados de sus respectivas esposas. Acababan de llegar de Arequipa en el mismo avión que debía abordar Enrique Lihn. Jorge se alejó con unos amigos, Enrique desapareció en la sala de embarque, y yo quedé ahí solo con Vargas Llosa, que era asediado por una legión de periodistas y fotógrafos. Pero él siguió conversando conmigo, como si nada. Estimulado por su buena onda, me atreví a invitarlo a la Sede Arica de la Universidad de Chile, a dar una conferencia. Le dije que podríamos alojarlo en un muy buen hotel, pero que no teníamos ni un centavo para honorarios. Repuso que estaba bien, pero que ponía una sola condición: que lo llevara a conocer el Morro de Arica. Contó que un antepasado de Patricia, su esposa, había combatido en ese lugar y que para ellos sería muy emocionante visitarlo.

Al día siguiente partimos hacia Arica. Él iba en el auto sentado al lado mío. En esos años había publicado sólo dos novelas: "La ciudad y los perros" y "La casa verde", pero ya era el benjamín del boom . Le pregunté si estaba trabajando en otra novela. Me dijo que se dedicaba a reunir información sobre un curioso plan del Ejército peruano para llevar grupos de prostitutas llamadas "visitadoras" a una guarnición de la Amazonia. Confesó que tenía problemas con el título del futuro libro. "Una posibilidad -dijo- sería ponerle el nombre del protagonista". A esas alturas yo ya había tomado confianza, así que me animé a decirle: quizás podría ser simplemente "Las visitadoras". "Bueno", dijo él, lo que está claro es que la palabra "visitadoras" tiene que aparecer en el título". Recuerdo también que en un café de Arica hablamos de Borges y que en un momento se puso a recitar de memoria los primeros párrafos del cuento "Los teólogos". Cosa que me pareció sorprendente, porque el tipo de narrativa que escribe Vargas Llosa tiene poco o nada que ver con lo que hace Borges, pero demuestra que es capaz de admirar propuestas completamente distintas a las suyas.

Desde esos lejanos días de 1969 me he reunido con él varias veces, en Estados Unidos, Perú y España. La más reciente fue a fines del año pasado. Jorge Edwards, viejo amigo de Vargas Llosa, se encontraba de paso en Madrid y me llamó al hotel para decirme que Mario nos esperaba en su casa. De esa conversación lo que mejor recuerdo es un diálogo muy enriquecedor sobre Víctor Hugo. Vargas Llosa, además de notable narrador, es un ensayista literario de primera categoría. Acababa de publicar un estudio sobre "Los miserables". Salimos de la casa de Vargas Llosa a la noche madrileña. "Gran escritor y gran persona", dijo Jorge Edwards, mientras caminábamos. "Así es -dije yo-. Ojalá que algún día le den el Premio Nobel".

0 Comments:

Post a Comment

<< Home